domingo, 26 de febrero de 2017


Los estereotipos de género

Los estereotipos de género establecen cómo debemos sentir, comportarnos, pensar... hombres y mujeres para tener la aceptación de la sociedad. Son patrones de conducta definidos para uno y otro sexo y que, sin duda, su incumplimiento conlleva una penalización social.
Desde antes de nacer, los estereotipos ya están presentes, basta observar la decoración de la  habitación, el color de la ropa prevista... para saber si va a nacer un niño o una niña. Desde el principio hay una idea preconcebida de lo que nos gusta y que cosas son adecuadas o no en función de nuestro sexo: muñecas para niñas, coches para niños, el rosa para niñas, azul para niños. Además, a las niñas se las educa para ser sensibles, buenas, cuidadoras... y a los niños para ser valientes, fuertes, reprimidos en cuanto a sus sentimientos... De este modo, mujeres y hombres, recibimos una educación diferente que nos va condicionando a lo largo de nuestra vida en la toma de decisiones, y nos vamos encontrando con que los roles asignados a los hombres se encuentran sobrevalorados, llevando a establecer una jerarquía en la pareja y provocando relaciones de dominio de los hombres sobre las mujeres.
¿Qué hacer?
El camino para eliminar los estereotipos pasa por la coeducación. Resulta imprescindible dar el paso de la escuela mixta a la escuela coeducativa.  Es necesario educar a nuestro niños y niñas en igualdad, respetando la diversidad, para que de este modo se enriquezcan con la pluralidad.

Todos y todas debemos prestar atención a los estereotipos y desmontarlos. Debemos esforzarnos por educar desde las familias y las escuelas en igualdad, respetando las diferencias y animando a que todos y todas tomen sus decisiones con autonomía y sin atender a los mandatos de género.
COEDUCANDO

Desde mi punto de vista, para conseguir coeducar en un centro educativo debemos empezar por:
  
  • Sensibilización inicial de toda la comunidad educativa,  para ello, sería importante un trabajo previo de observación en las aulas y espacios de relación. De esta forma se tomaría conciencia de la realidad del centro y se podrían empezar a diseñar, en función de las observaciones las acciones a desarrollar. 
  • Formación para el profesorado, sin una formación mínima, a modo de acompañante en el proceso del cambio, resultará muy difícil llevarlo adelante
  • Implicación de las familias, para que haya coherencia entre lo que se aprende en el centro educativo y en casa, el centro y las familias deben ir de la mano.
Para realizar la intervención podemos apoyarnos de numerosos recursos y proyectos:

Para centros de educación especial el Proyecto Iguales: 
http://web.educastur.princast.es/proyectos/coeduca/?p=792

Para centros de educación primaria el programa Yo cuento, tú pintas, ella suma:
http://web.educastur.princast.es/proyectos/coeduca/?p=660

Para centros de educación secundaria el programa ESO por la salud:
http://web.educastur.princast.es/proyectos/coeduca/?p=752

Otros materiales:
Guía de lectura del cuento Las cosas que le gustan a Fran (primaria):
nstitutoasturianodelamujer.com/iam/wp-content/uploads/2010/03/mat_didxctico11_las_cosas_que_le_gustan_a_fran.pdf

Guía de lectura del cuento Rosa Caramelo (infantil y primaria):
http://institutoasturianodelamujer.com/iam/wp-content/uploads/2010/02/IAM-U_39890_n3.pdf
RECONOCER A LAS MUJERES
¿IGUALDAD REAL O IGUALDAD FORMAL?

Sin duda, el avance hacia la igualdad real entre mujeres y hombres es una realidad, pero no cabe ninguna duda de que, a pesar de ello, aún queda mucho por hacer. Si observamos el reparto de tareas podemos ver cómo, tradicionalmente, el papel de las mujeres era ocuparse del espacio de lo privado, encargándose del cuidado de la casa y de la familia. Por su parte, los hombres tenían que traer el dinero a la casa, por ello salían a trabajar fuera del hogar. Con el paso del tiempo, las mujeres se han incorporado al espacio de lo público, al mercado laboral. Sin embargo, se puede observar cómo los hombres no lo han hecho en igual o parecida proporción al espacio de lo doméstico, por lo que, no en pocas ocasiones, las mujeres  realizan dobles jornadas de trabajo (una en la casa y otra fuera de la casa). Por ello, debemos seguir insistiendo y luchando por la necesidad de un reparto equitativo de las tareas del hogar y del cuidado de menores y personas dependientes a cargo.
UNA MUJER SIGNIFICATIVA EN MI VIDA

MI MADRE

Mi madre lleva toda su vida dedicándose al cuidado de la casa y la familia. Además de ello, luchó por conseguir una independencia económica y, a pesar de los problemas, siempre se resistió a dejar su trabajo.
Entre sus actividades favoritas destacan la lectura, el cine.
Lo más memorable de ella es su lucha incansable por los derechos de las mujeres y por alcanzar la igualdad real entre mujeres y hombres. Es todo un referente para mí.